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lunes, 24 de mayo de 2010

¿Si no lo defiendes, quien lo hace por ti?



Desde que somos pequeños infantes, que corren libremente tras una pelota,  cuando nuestra figura de mayor  admiración es nuestro padre, madre o abuelo.   Nuestro concepto de vida se va marcando cada vez más y más y va definiendo la clase de persona que seremos, el patrón que tomaremos, el ideal que seguiremos.
Un ideal, que será el punto de enlace con un mundo exterior de pensamientos símiles,  que sectorizará social, cultural y hasta territorialmente a las personas. Inclusive, hay ideales tan arraigados, que cuando difieren el uno del otro,  los partidarios de cada cual son capaces de dar la vida por ello.  Sienten que es una grosería, una ofensa que llegue otro y piense que los fundamentos por el cual uno ha sido criado, son totalmente erróneos. ¿Les gustaría que les digan que han estado equivocados? Y no solo de una operación matemática o en una mala apuesta, sino de manera de creer, de pensar y de cómo vivir la vida. Seria muy desagradable pasar por eso, de hecho,  en el transcurso de la humanidad como inquilinos temporales de este planeta, las discusiones, las peleas y las guerras, han sido producto del la diferencia de ideales; de cual es mejor que el otro, de cual es mas correcto que el otro.  De mejor manera no lo pudo haber dicho Mahatma Gandhi al decir que; “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”.
Es ahí donde tenemos que ser  mas racionales y comprender, que a pesar del ideal de cada quien, todos vivimos en un mismo planeta y que en vez de discernir, debemos convivir, para encontrar de manera unísona una solución a los problemas que hoy la sociedad afronta. Problemas, que si  no encaramos, no nos dejará estar mañana, sin un ideal que defender.

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